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Lo decía el personaje de la «Super Ratón» en una famosa serie de dibujos animados de los años 70.  Y resulta que tenía razón. Sobre todo cuando hemos caído enfermos, por culpa de una gripe o una molesta faringitis, y tenemos que recuperarnos de la mejor manera posible y pensando en no recaer. 

Y es que cuando nos ponemos malos, nuestro cuerpo moviliza sus defensas y utiliza para ello una serie de vitaminas y minerales. Además, durante la batalla contra los virus se producen los llamados radicales libres, que por un lado son necesarios para el buen funcionamiento de nuestras defensas, y por el otro son tóxicos u oxidativos para nuestras células.

Por eso es tan importante aportar antioxidantes a nuestro organismo, como ciertas vitaminas y minerales: la vitamina C, la vitamina E y dos minerales esenciales, el zinc y el selenio. Estos micronutrientes contribuyen a proteger las células frente al daño oxidativo.

Otras consecuencias de haber pasado una infección son el cansancio, la pérdida de tono muscular y la deshidratación.

Para recuperar la energía, las vitaminas del grupo B son imprescindibles. Entre ellas es importante tener en cuenta que las B6, B12 y el ácido fólico, ayudan a mantener el sistema inmunitario en buena forma.

Por otro lado, cuando estamos enfermos, sudamos más de lo normal, lo que supone una mayor pérdida de agua y minerales. Así que, para reponer esas pérdidas,  es fundamental beber agua y zumos de fruta natural, caldos o infusiones. El aporte de minerales como el magnesio y el potasio es muy recomendable para recuperar los niveles de sales minerales de nuestro cuerpo.

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